Crisálidas, de Ana Tornel

París, Francia

Observamos con facilidad el gusano y la mariposa, pero lo que atrae la atención de Ana Tornel es precisamente la crisálida, una de las fases de mutación más espectaculares que ofrece la naturaleza.

Con la particularidad de que las ninfas de la fotógrafa son humanas, ya que nuestra vida está llena de crisálidas, de períodos en que sufrimos cambios de todo tipo, físicos y psicológicos.

A partir de la adolescencia, etapa en la que se opera el paso de la infancia a la adolescencia, nuestras crisálidas son estos estados de duda, de tensión o de conmoción en los que, camufladas tras una fragilidad aparente, se mueven y se oponen fuerzas potentes, a veces violentas, la resultante nos es desconocida de antemano.

La fotógrafa trata igualmente de captar la lucha casi incesante en que se enfrentan alma y materia. Mediante la observación del cuerpo que pone delante del objetivo, intenta desvelar el espíritu que la anima. Esta operación se produce gradualmente, en complicidad y armonía con el modelo, que deja de serlo para reafirmarse como persona.

La crisálida viene a simbolizar el trabajo de Ana Tornel, y esa química efímera que nace entre ella, su sujeto y la técnica del colodión húmedo. Incluso cuando se domina perfectamente, este proceso es capaz de imponer su ley al fotógrafo, derribar sus certezas y proponer otra cosa, un terreno desconocido, una experiencia inédita. A veces son precisamente estos incidentes, lejos de la imagen preconcebida, los que hacen que el sujeto aparezca tal como es.


                                                                                            www.anatornel.com

Lugar:Fàbrica de Cal Garbat. Mossén Jacint Verdaguer, 8. Vilassar de Dalt