Terrae

Terrae, la obra visual de sus vivencias en la gélida Islandia, le ha vuelto al escaparate.

Manel Armengol ( Badalona, ​​1949), uno de los grandes de la fotografía contemporánea, ha plasmado en este volumen la síntesis de dos deseados viajes a la fascinante isla nórdica, que recorrió de arriba abajo y le dejó una huella profunda. De ellos salieron las imágenes para dos exposiciones, en blanco y negro y gran formato, que han servido ahora para esta reflexión, en forma de libro, sobre la inmensidad de la naturaleza. Naturaleza en estado salvaje, desnuda e inhóspita, con paisajes míticos e impactantes. La Tierra y los elementos naturales, como reconoce el propio Armengol, focalizan más que nunca el interés del autor, que hace tiempo que abandonó la fotografía de acción para dedicarse a la observación de espacios y luces en silencio.

En el caso de Islandia, significó la realización de un sueño mitificado con el tiempo, de haber leído Julio Verne y su Viaje al centro de la Tierra. Su primer viaje, sin embargo, fue circunstancial: "Fui por un encargo, y me encontré una isla absolutamente desnuda, casi deshabitada, con constantes cambios meteorológicos en cuestión de minutos", explica. Un paisaje salvaje que lo remitió a "una memoria ancestral, de cuando la Tierra estaba prácticamente despoblada".

A Namaskard, recuerda  tuvo una revelación: "Una noche que no podía dormir me acerqué a un hervidor de agua sulfurosa, donde cada medio minuto, con una cadencia continua, notabas las sopladas de vapor. Tuve la impresión de oír respirar la Tierra". 

Texto de Martí Benach

Manel Armengol

Fotografia de Hallgrimur Arnarson 

Los trabajos fotográficos de Manel Armengol, desarrollados a lo largo de 40 años de dedicación profesional, abarcan un considerable abanico temático resultante de varias etapas vitales. Se inició en la fotografía de foto-periodismo con el conocido reportaje de la manifestación por las libertades de 1976 en Barcelona, ​​y con sus estancias como corresponsal en Estados Unidos y China de los años 70. Después de un accidente que lo aparta de la actividad periodística explora diversos territorios temáticos que van de la fotografía nocturna con las chimeneas de la azotea de La Pedrera, conjunto de carácter onírico y introspectivo, a una aproximación íntima a la Naturaleza con las series Herbarium y Terrae. En el transcurso de su trayectoria ha simultaneado la realización de temas de su interés personal con la producción de trabajos de encargo para editoriales y clientes privados.

Ha tenido numerosas exposiciones en galerías e instituciones. Su obra está presente en fondos y colecciones privadas y públicas.

Lugar: Museu Arxiu Municipal de can Banús. Marqués de Barbarà, 9. Vilassar de Dalt