Xose Gago Pesqueira

Mi nombre es Xosé Gago Pesqueira, y nací en Agosto de 1946, año del que no recuerdo nada y del cual nada puedo decir, y que por lo tanto, no digo…

Aunque mi primera cámara la compre en Las Palmas de Gran Canaria en el año 1963, fue en 1971 cuando picándome el interés por saber de fotografía de verdad, me compre un curso por correspondencia y aprendí algunas cosas. Pero fue en 1974 cuando de verdad me metí al cuarto oscuro para experimentar y saber por mí mismo “lo que pasaba por dentro” tanto en las emulsiones como en los revelados, y con ello comenzó mi verdadera vocación, convertida en pasión a medida que me daba cuenta de lo grande que es el “mundo interior” de las emulsiones para las reacciones fisicoquímicas con la luz y los reveladores, lo cual es una “gran filosofía” impensable para quien no “entra” en ese mundo teórico-práctico del conocer que pasa por las “tripas” de una emulsión al darle la luz regulada por un diafragma y una velocidad de obturación, y qué otra cosa pasa también cuando los electrones cedidos por un revelador se ponen en contacto físico (o químico, según se vea, o ambas cosas simultáneamente, como realmente es) con el haluro de plata expuesto y con imagen latente incluida…

En esto, que, en Madrid, al año siguiente, (1975) se abren exámenes para Fotógrafo Profesional, y allá me voy. Conseguí aprobar y obtuve el “Carnet de Empresa Con Responsabilidad” Nº 8300, que expedía el Sindicato del Papel y Artes Gráficas, lo que legalmente me convirtió en Fotógrafo Profesional acreditado. (Había doce años que habían suspendido las licencias profesionales). Por supuesto, abrí un estudio fotográfico con el nombre de GAGO FOTOGRAFÍA y me dediqué comercialmente al oficio, mientras me dedicaba a experimentar con los negativos y positivos de las fotos que les sacaba a los clientes, con lo cual parte de la investigación, (que fue exhaustiva) me salía gratis…

Debo decir que, para dar la mayor calidad de todo (negativo, imagen, etc.) comencé a trabajar con cámaras de 9×12, y solo algo más tarde, a medida que conseguía por medio de la experimentación, mejores resultados en la calidad de las imágenes, pasé a trabajar en 6×9, más tarde a 6×6, y finalmente acabé haciendo todo mi trabajo en paso universal, incluso el trabajo llamado “de estudio” y fotografías para publicidad, donde todas estas modalidades siempre se hacían en placas de 9×12.

En 1990, (dada la calidad de mis productos, aunque todavía quedaba mucho para la “gran perfección” de los mismos) y en compañía de Juan Cancela Rey, fundamos la empresa BUENAS IMPRESIONES dedicada a la fabricación de productos químicos especiales para la fotografía de blanco y negro, con unas calidades desconocidas para todos los públicos dedicados a esta profesión o afición.

La calidad de los productos fotográficos de esta pequeña empresa fundada en 1990 fue de tal éxito y renombre, que, dos años después de su fundación, (en 1992) firmamos un acuerdo de colaboración entre KODAK ESPAÑA y BUENAS IMPRESIONES, (hasta 1994-96) en que cambió la directiva de Kodak España), a cambio de atender consultas técnicas de parte de clientes de Kodak para subsanar problemas químicos fotográficos. En correspondencia, Kodak permitió a BUENAS IMPRESIONES vender en España material fotográfico de su marca que solo se vendía en el mercado americano, y no se expedía a Europa.

Durante los años de la relación con Kodak España, (1992-95) estos nos llevaron en su catálogo de productos anunciándonos como empresa colaboradora y recomendando 24 de nuestros productos (de 32 en total) para obtener resultados diferentes a los normalizados, donde algunos de nuestros reveladores incluso les hacían directamente la competencia a los mismos de Kodak, como, por ejemplo el “Tecnipan”, revelador específico para la película Technical Pan (de Kodak) que le hacía competencia a su revelador “Technidol”, sin comparación de resultados a nuestro favor, y también el revelador “Infrared 800”, específico para película de infrarrojos (Kodak no tenía un revelador específico para esta película de su marca) así como el revelador “Ultramax” para las películas Kodak T-Max, los cuales reveladores ganaban con creces en calidad gradacional, grano fino, y microdensidades escalonadas hasta el punto de no empastar nunca los negativos cuando había exceso de exposición o errores de revelado, dando siempre negativos de una calidad inimaginable en comparación con cualesquiera otros reveladores comerciales, de cualquier marca que fuera.

También hemos estado en relaciones con la empresa Fuji Film y otras que estaban interesadas en algunos de nuestros productos, pero no llegamos a hacer firmes nuestras relaciones por causas varias. BUENAS IMPRESIONES se cerró en el año 2001 y al año siguiente abrí la empresa PRODUCTOS GAGO dedicada igualmente a la fabricación y productos químicos para la fotografía de blanco y negro, pero ya con productos muchos más selectivos y especializados para una fotografía más para sibaritas y perfeccionistas, y no tanto para la fotografía en general, ya que el mercado estaba decayendo a gran velocidad dado el advenimiento de la era digital que llegaba imparable por su comodidad, su inmediatez y su gran publicidad para introducirla en el mercado, cosa que logró plenamente en el año 2004 cuando en el Salón “Sonimag Foto” de ese año ningún expositor llevó a sus estands cámaras analógicas de ningún tipo.

Quizás, a grandes rasgos, esto sea lo más importante de mi paso por la fotografía como afición y profesión, a la vez. Quedan atrás muchas otras cosas, pero, para quien quiera saber más, aunque allí tampoco está todo, puede ver mi “curráculo” buscando en Internet PRODUCTOS GAGO y pinchando en la entrada oportuna, o bien yendo ya directamente a Fotografiaquimica.