Taller de impresión al Carbón directo

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Taller GagoEl carbón directo es una técnica bastante distinta de la del carbón transportado, y se realiza enteramente sobre el soporte final de la imagen, sin pasos intermedios como el carbón transporte requiere. La imagen final se parece, en parte, pero según el método empleado para elaborarla por el método de carbón directo, puede ser totalmente distinta a la imagen transportada en su presentación visual. Las particularidades de la una y la otra imagen devienen del distinto tipo de manipulación que ambos sistemas de copia al carbón necesitan para llevarse a cabo, y que tampoco se parecen en nada en ambas técnicas.

Por otro lado, la belleza de ambos tipos de imágenes, dependen de factores muy diversos, y no se puede hacer una comparativa entre ambos tipos de procedimientos pigmentarios para decidir o decantarse, excepto cuestiones personales, tales como la influencia de las emociones y los sentimientos, el tipo de manipulado que puede gustar más uno que otro a distintas personas, y otros factores técnico-estéticos de acabado o intervención personal sobre la copia, que son inmensos en el carbón directo, y prácticamente nulos en el carbón transportado.

El carbón directo ha sido siempre una producción industrial, en la historia, al contrario del proceso a la goma bicromatada que siempre fue obra personal del fotógrafo y donde éste tenia que prepararse todos los materiales por sí mismo. Hubo una excepción, que era el papel Hochheimer, el cual era un papel industrial “a la goma” y así era llamado y conocido. Pero fuera de este caso, todos los demás papeles eran “a la gelatina” aunque preparados de una manera especial para dar medios tonos, pues la gelatina, por sí y sin transporte, no los puede dar de natural por razones fisicoquímicas.

Los métodos industriales para el pigmentado de los papeles eran dos, y se supone que todos los fabricantes empleaban el mismo, y solamente la casa Artigue empleaba “el otro”:

El sistema Artigue de pigmentado consistía en dar una capa fina de gelatina sin pigmento sobre el papel, y luego, una vez que la gelatina prendía o se coagulaba, pero antes de secarse del todo, se la volvía a pasar en la máquina por entre cepillos que depositaban el pigmento por cepillado de la superficie. El sistema Fressón y todos los demás, era simplemente mezclar primero la gelatina y el pigmento hasta obtener una emulsión homogénea, y luego se extendía a máquina sobre el papel.

El sistema Artigue, por llevar el pigmento solamente en la superficie de la emulsión, daba imágenes completamente mates; y este papel también se llamó “papel terciopelo” por esta característica. El papel Fressón y los demás eran mucho menos mates, y hasta podían tener un cierto brillo que variaba con el tipo de pigmento utilizado.

Los papeles históricos se sensibilizaban en un baño de dicromato amónico, o potásico, (o mezclas de ambos, por algunos investigadores) y una vez secos se exponían a la luz, y seguidamente se revelaban, luego de un baño en agua a unos 35 grados, “por gravedad” mediante un chorro de serrín de madera. Es decir, mediante la “técnica” de utilizar una mezcla de agua y serrín a unos 35 ºC, y dejándola caer desde un recipiente que se mantenía a mano a cierta altura, y dirigiendo el chorro “según lo fuera pidiendo” la aparición de la imagen por el roce del serrín contra la superficie expuesta del papel. Este “revelado a chorro”, sin embargo, no se puede llamar “revelado a reacción”, porque no hay reacción química en ello, sino que es una “batallita” física del serrín contra la gelatina menos dura del papel expuesto y que solamente “lima” la gelatina poco expuesta dentro de sus posibles relieves de insolubilización por la luz. Los revelados de las emulsiones químicas, si que podrían calificarse de “revelados a reacción” todos ellos, porque realmente constan de una; o mejor dicho, de unas reacciones químicas que hacen aflorar la imagen.

Las imágenes al carbón y la goma bicromatada, si se hacen con pigmentos minerales, son los prodedimientos fotográficas más estables de todos cuantos hay, y que pueden resistir tanto tiempo como dure el soporte sobre el que están formadas. Supera en estabilidad al procedimiento al platino, a pesar de que casi todo el mundo cree lo contrario. (El platino ataca y destruye, a la larga, el papel base)