Zoo’z, de Lola Montserrat

Detalles

  • Fechas: viernes, 30 de mayo • sábado, 31 de mayo • domingo, 1 de junio
  • Localizaciones: Biblioteca Can Manyer
  • Reserva: 5€

Lola Montserrat¿Cuándo empieza una obsesión? Uno se da cuenta de ella cuando ya está metido, cuando ya no puede salir, ¿pero donde empieza?.

Dice Lola:

“Me di cuenta en una estación, en el espacio vacío de la espera del tren. Un tren igual a otros, pero que era el mío, el que yo esperaba. Realmente aquello era mi obsesión, no el tren, sino la obsesión de visitar a los animales del zoológico. Haciendo historia podía remontarme a la visita del zoo “Wildlife Trust International” en Trinity (New Jersey) que recreaba el entorno del animal que, lejos de las prisiones que por desgracia había de forma generalizada, eliminaba las crueles y tétricas rejas. También podría recordar cuando tenía el libro “Arca Inmóvil” de Gerald Durrell en la mesita de noche. Aún podría remontarme mucho más en el tiempo y recordaría la cara de mi osito (no era osito, que era un conejo con zanahoria de color grisáceo-anaranjado) al que podía hacer las confesiones más íntimas y secretas. Era él mi amigo y yo el suyo.

Como si se tratara de Calvin y de Hobbes, era nuestra relación la que se mantenía a toda prueba dentro de la familia. Y aquí estoy, con la cámara y el equipo, meditando sobre mi historia de historias de animales. Porque primero empecé sin cámara. Solo observaba. Después observaba y observaba como me observaban. Cuando lo intentaba contar no conseguía transmitir lo que había sentido y mi amigo cambiaba de tema para hablar de algo más interesante que mi relación con los animales del zoo. De hecho, me parece que en el cambio de tema había algo caritativo por su lado: es mejor ignorar algún comportamiento dudoso que ser el responsable de alentarlo.

Decidí llevar la cámara. Ellos han visto mi evolución como fotógrafa. Primero con la reflex analógica, cambiando los carretes. Después con la compacta y la reflex digital, observando en la pantalla el resultado que no podía compartir con ellos. Y de esta forma he ido desarrollando mi obsesión. De descubrirlos y de descubrir en ellos mis rasgos más humanos y en mí los más animales. De compartir con ellos lo más esencial de la vida, que los humanos tendemos a ignorar. De reconocerme en ellos, en mi mundo social. Y de compartir el espacio, este espacio que solo está dividido por una línea.”

Faustí Llucià